Nadie hace caso del agua que va después de la lluvia, cuando vuelve el sol. Poco importa si sobre esa agua hay lágrimas después de haber llorado, por amor, por dolor.. El agua se evapora, vuelve al aire, a nuestros pulmones, respirando el viento que sentimos en la cara. Y las lagrimas vuelen a entrar en nosotros, como las cosas que hemos perdido, pero nada se pierde en realidad.
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